Los cuidados del bebé, con otra mirada 2


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Tea Party!¿Te has planteado alguna vez que un bebé de apenas meses pueda colaborar activamente en sus cuidados, como por ejemplo, un cambio de pañal?

Yo desde luego no lo hacía, no lo veía posible, vamos, ni siquiera se me había pasado por la cabeza. Pensaba que es el adulto el que cambia el pañal, baña, viste al bebé y éste como sujeto pasivo tiene varias opciones, una, dejarse hacer sin prestar demasiada atención en lo que está pasando, y otra, más frecuente y a la que estamos muy acostumbrados, protestar, llorar y oponerse. Pero cuando empecé a leer a Montessori y a Pikler descubrí una nueva visión, otra mirada hacia los bebés desde el nacimiento que me hizo replantearme muchas cosas.

Los cambios de ropa o pañal son algo que los adultos debemos hacer sí o sí muchas veces al día. Podemos ver estos momentos, en lugar de como una mera rutina, como una oportunidad para afianzar la relación adulto-bebé.

En muchas ocasiones recurrimos a distraer al niño con algún objeto mientras realizamos los cambios e intentamos hacerlo lo más rápido posible.

 cambiar al nino

La delicadeza de los movimientos en los cambios de ropa y baño, el acompañar estas acciones de un lenguaje afectuoso que va contándole al bebé lo que se está haciendo y esperando su “colaboración” sin forzar movimientos marcan la diferencia. El bebé se siente respetado. En este video puede verse un ejemplo de cambio de ropa y pañal, vemos cómo le explica paso paso lo que va haciendo, respeta sus tiempos sin forzar movimientos y la atención del adulto está plenamente centrada en ese momento, conectando a nivel emocional con el bebé.

Si los cuidados se proporcionan teniendo en cuenta al bebé, suele llegar un momento en el que éste realmente colabora. Cuando cada día, en cada cambio, le pides que estire el brazo para pasar la manga (sí, se lo pides verbalmente “necesito que estires el brazo para pasar la manga” 🙂 ) y esperas a que haga el movimiento sin forzar su brazo, sólo acompañándolo, va a llegar un día en que el bebé “entienda” esa petición. No es que el bebé entienda realmente lo que le dices a nivel verbal, pero con tus gestos y el contexto va a saber interpretar la petición.

Yo ya tenía claro cómo quería que fuesen los primeros cuidados de Helena, lo que no esperaba era que no pudiésemos ser nosotros los que se los proporcionásemos. Su nacimiento se adelantó un mes y medio y tuvo que estar ingresada en el hospital durante 11 días. Sus primeros cuidados, por tanto, fueron proporcionados por personal de enfermería.

Helena berreaba sin consuelo en cada cambio de pañal y cada baño, y no estaban tratándola mal ni mucho menos, pero en mi opinión, faltaba esa delicadeza en los movimientos y el componente emocional que necesitan todos los bebés cuando nacen para sentirse seguros y queridos.

La atención de la ciencia se ha centrado en el aspecto físico; especialmente en este siglo, la medicina y la higiene han desarrollado un tratamiento infantil meticuloso para vencer la inmensa mortalidad que antes reinaba. Pero precisamente porque se trataba de derrotar la mortalidad, este tratamiento se limitó a la salud física” (M. Montessori, La Mente Absorbente)

Cuando por fin vinimos a casa seguía llorando muchísimo, al principio yo también me ponía muy nerviosa, intentaba distraerla cantando y terminar cuanto antes a pesar de tener la teoría de lo que quería hacer bastante claro, porque lo pasaba muy mal viéndola berrear sin consuelo. Al poco tiempo me di cuenta que no estaba tratándola de la manera que había aprendido y cambié el chip. Intentaba estar relajada aunque ella estuviese llorando, y poco a poco, y a base de respetar mucho sus movimientos al desvestirla y vestirla, de hablarle con lentitud y calma describiendo todo lo que hacíamos, empezó a disfrutar de esos momentos.

No todos los adultos comprenden el pleno poder de la voz humana para calmar y animar a un niño. Sea cual sea la razón de la molestia, siempre es posible detenerla, al menos por algunos segundos, usando una voz suave y amorosa.” (Silvana Quattocchi, Un ser humano)

Aun cuando los bebés no lloran, creo que es importante explicarles lo que hacemos y ser muy delicados en los movimientos. Muchos adultos sólo quieren pasar por esos cuidados lo más rápido posible y fuerzan el cuerpo del bebé, si necesitan que pase la mano por la manga y el bebé tiene el brazo estirado, hacen fuerza para que lo doble y se lo pasan “a la fuerza”. Pero aunque no estamos acostumbrados a verlo, hay otra manera de proporcionar esos cuidados a los bebés.

Por tanto, cada vez que atendamos las necesidades del bebé, debemos buscar su colaboración, hacer las cosas con el niño y no al niño.

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2 Comentarios en “Los cuidados del bebé, con otra mirada

  • Regina Fernanda

    ¡Qué bueno! Algo similar aprendí leyendo a Laura Gutman, y siempre le digo a mi bebé lo que voy a hacer. Pero lo de distraerlo es algo que suelo hacer por no querer que llore…
    Y me sentí identificada con tu publicación porque mi gordo estuvo internado 13 días desde que nació, e imaginé que no lo habían tratado muy respetuosamente al cambiarlo y bañarlo. Así que trato de hacer todo de la manera más amorosa posible, y hace poco también leí esto de los movimientos lentos; me gusta mucho Montessori y Pikler, así que me suscribo a tu blog. ¡Saludos!