No voy a obligar a mi hija a comer.


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No voy a obligar a mi hija a comer.

A mí me obligaron a comer. Y sí, hoy como de todo. Y sí, mis padres lo hicieron pensando que era lo mejor para mí. Pero yo no lo haré así con mi hija. Y en palabras de mi madre, ella tampoco volvería a obligarme si pudiese volver atrás, aunque ahora yo coma de todo. Y aunque en su momento lo hiciese así pensando en mi bien.

Enseñar a comer no debiera ser sinónimo de obligar a comer.

Obligar a comer a cualquier persona en contra de su voluntad no debería ser algo normal. Si pensamos en un adulto obligando a otro a comer, no nos parece normal, lo catalogaríamos incluso de violento. Vas a casa de unos amigos y cenáis juntos, en la mesa hay varios platos, comes de algunos, de otros no, y cuando ya has terminado, y te sientes saciado, alguien te dice: “hasta que no pruebes la ensalada no te puedes levantar”, o peor aún, empiezan a meterte comida en la boca aunque tú te niegues, ¿te parece normal? A mí no. ¿Si en lugar de a un adulto se lo hacemos a un niño se vuelve algo normal? A mí no me lo parece.

Pero hace un tiempo sí me lo parecía.

Meter la comida a la fuerza no, nunca me ha parecido normal. Siempre que he presenciado una situación de ese tipo me he sentido violenta. Pero forzar a comer bajo “coacción” sí me lo parecía. Pensaba que eso era enseñar a comer a un niño.

Hace tiempo que ya no me lo parece.

Y lo escribo para que no se me olvide. Para tenerlo presente cuando mis expectativas sobre cuánto deba comer mi hija no se correspondan con lo que ella coma. También lo escribo por si a ti te ayuda a verlo de otra manera. Porque muchos comportamientos los repetimos porque los hemos normalizado al haberlos vivido así, y verlo repetido en otras familias. Pero si lo analizas tomando distancia, puede que cambie tu punto de vista.

No voy a obligar a mi hija a comer. Voy a respetar su sensación de saciedad. Voy a confiar en que ella sabe qué * y cuánto necesita. No quiero que coma una más por mamá, ni por papá, ni por la abuela. No quiero que termine el plato porque sea de buena educación. Ni que coma por aquellos que no tienen qué comer. Quiero que todo lo que coma lo haga por ella, ni más, ni menos.

*de una oferta saludable, creo que ese es el verdadero trabajo de “enseñar” a comer, y el más complicado, porque no puede hacerse sin reeducar nuestros hábitos y dar ejemplo.

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