Aplicando Montessori en casa. Nuestra experiencia de 0 a 12 meses. 10


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un año Montessori

Mi pequeña está a punto de cumplir 12 meses. Ahora, después de un año, puedo contarte cómo hemos aplicado Montessori en casa. 

No es ningún secreto que soy una apasionada de la filosofía Montessori. En cuanto conocí sus bases y principios, supe que era lo que encajaba conmigo. El respeto, la libertad, la autonomía, la confianza…Tuve un auténtico flechazo con esta manera de entender la infancia. Y a día de hoy, aún sigo enamorada.

Desde el nacimiento de H, hemos integrado estos principios en su día a día. Vamos adaptando la casa a sus necesidades según la etapa en la que se encuentra. Me encanta repensar casa rincón. Que se sienta incluida en todos los espacios y que el ambiente le ayude a conquistar su autonomía. Su padre me teme cada vez que le digo, “he pensado que podíamos…” ya sabe que hay trompo de por medio o visita a Ikea.  Puedes ver el ambiente preparado que tuvo hasta los 6 meses aquí. 

El tipo de juguete que ofrecemos a los bebés, así como las actividades que proponemos también tienen su importancia. Para no hacer un post muy largo, si te interesa saber qué tienes que tener en cuenta para que una actividad de considere Montessori, ya te lo conté aquí.

Durante su primer año, apenas nos hemos separado. He estado de excedencia, así que todo mi tiempo ha sido para ella. Y ha sido precioso y emocionante, pero también duro. Qué luego no digan que las madres idealizamos toda la maternidad. La maternidad es preciosa y está llena de luces, pero también de sombras.

Le permitimos autonomía en todo lo que muestra interés, sin forzarla en ningún momento. Como siempre digo, la autonomía no se fuerza, se permite. ¿Que quiere decir esto? Pues que si le estamos dando de beber agua y quiere coger el vaso y hacerlo ella, lo permitimos. Seguro que va a mojar más, pero está aprendiendo. Si ya lo ha hecho una vez ¿significa eso que ya siempre tiene que hacerlo sola? Pues no, le permitiremos ser autónoma siempre que quiera, pero no la obligamos a ello.

Voy a contarte qué otras cuestiones han sido relevantes en el primer año de H y que por supuesto van de la mano de la filosofía Montessori.

Contacto/Porteo

Todo el que ella ha demandado. Ni más, ni menos. En Montessori hay una máxima, “sigue al niño”, y eso es lo que hacemos.

H nació en la semana 34 y tuvo que quedarse ingresada 11 días, que se nos hicieron largos como 11 años. Para mí fue muy frustrante no poder tener el piel con piel con el que tanto había soñado nada más nacer. No poder tenerla pegada a mí tanto como necesitábamos las dos, fue duro. Así que cuando le dieron el alta recuperamos tiempo perdido.

H dejaba bien claro que ahora que teníamos la posibilidad de estar pegadas, no iba a dejar pasar la oportunidad. Los primeros meses pasaba, literalmente, de mis brazos a los de su padre, de día y de noche. Ni siquiera le bastaba con dormir justo al lado, piel con piel abrazada, ella necesitaba estar encima de nuestro pecho. Y eso es lo que tuvo.

Un bebé recién nacido jamás va a pedir nada que no necesite. No manipulan, no son “listos”, ni te tienen tomada la medida. Conocer las necesidades reales de los bebés nos hace aceptar estas situaciones de demanda con otra perspectiva. Eso no significa que sea fácil, pero es más llevadero si sabemos que sus necesidades entran dentro de la “normalidad”.

Por supuesto, durante esos meses, tuvimos comentarios del tipo, “pero tiene que dormir en su cuna” “¿no la dejas en el carro? pues se va a acostumbrar a los brazos”… Pues mira no, hoy por hoy no duerme encima nuestra y pasa la mayor parte del día explorando en el suelo. Y a mi me alegra mucho haber respetado y respondido a sus necesidades.

Para sobrevivir al contacto continuo que necesita un bebé, sin frustrarnos por no poder hacer otras cosas, los portabebés son la respuesta. Para mí, son un imprescindible. En casa, puedes tener los brazos libres para hacer lo que necesitas y la necesidad de contacto de tu bebé cubiertas. En la calle, aunque nosotros también usamos carrito, siempre llevamos la mochila. Si se cansa del carro, no veo la necesidad de tener a un bebé llorando o de partirme la espalda por tener que llevarlo en brazos. Al portabebé, y todos tan contentos.

porteo ergonómico

Movimiento libre

Siempre tuve claro que quería respetar los tiempos y el desarrollo de mi bebé sin interferir. En Montessori se tiene plena confianza en el niño, siempre que el ambiente y la actitud del adulto sean las adecuadas, ellos van a hacer justo aquello que necesitan.

No quería acelerar etapas, no quería “estimularla” para que avanzara en su desarrollo. Quería ser una observadora, respetando sus tiempos, quería que cada nuevo logro, fuese sólo suyo. Y creo que lo he conseguido.

Pikler

Se dio la vuelta ella sola cuando estuvo preparada, y tardó más de lo “normal” en hacerlo. Tuve que lidiar con esos pensamientos que te hacen cuestionarte si estará todo bien, que te animan a intervenir para acelerar el proceso, pero lo conseguí. Respeté sus tiempos. Se sentó sin que nadie la colocara antes en esa posición. Gateó, como no podía se de otra manera, porque los bebés a los que se les da libertad de movimientos gatean. Y a día de hoy sigue gateando, y yo encantada. Que gatee todo lo que necesite, que nadie va a meterle prisa para andar. Porque antes no es mejor. Agarrada a los muebles da muchos pasos, puede que se suelte a andar en 2 días o tarde meses. Me da igual. Lo hará cuando sea su momento.

Acelerar etapas o “estimularlos” para avanzar no hace ningún bien. Estamos tomando nosotros como adultos las riendas de un proceso que sólo les corresponde a ellos. Estamos acortando etapas muy importantes sólo porque desde nuestra perspectiva la siguiente es muy importante. ¿Por qué cogemos de las manos a un bebé para que ande? ¿Por qué no confiamos en que andará cuando esté preparado? ¿Qué prisa tenemos?

Si quieres leer cómo se acompaña el desarrollo desde el movimiento libre, puedes leerlo en este post. 

 Acompañamiento emocional

En general, damos mucha importancia a los cuidados físicos en los bebés. Los cuidados emocionales deberían tener la misma importancia o más.

En Montessori el respeto por el niño es un pilar fundamental. Ese profundo respeto pasa por aceptar cada una de las emociones del bebé. Las mal llamadas “negativas” también, tristeza, rabia…

A un niño que llora hay que dejarlo llorar. No dejarlo llorar en plan, “no le hagas caso, que llore, ya se le pasará”. Se le deja llorar y se le acompaña con cariño. Se ponen palabras a sus sentimientos y se respeta el llanto. No se le pide que no llore, no se le distrae con otra cosa, no se le dice “qué feo te pones” o “por eso no se llora”. Cada uno llora por lo que necesita llorar. Creo que si los adultos llorásemos más, en lugar de reprimir emociones y transformarlas en otras cosas, mejor nos iría.

Pero si el llanto es algo que como adultos nos cuesta tolerar, los enfados es que directamente nos sacan de nuestras casillas. ¿Es que no tiene derecho un niño pequeño a enfadarse? A lo que no “tiene derecho” es, por ejemplo, a pegar a otro niño o a nosotros por ese enfado. Pero a enfadarse, claro que sí. Nuestro papel es intentar canalizar esas emociones, pero sin negarlas, y poniendo palabras a lo que sienten.

Te cuento cómo intentamos manejar nosotros estas situaciones de frustración y rabia. En casa, H puede explorar casi todos los objetos que están a su alcance, pero siempre hay algo que se escapa. Si ha cogido algo que no podemos dejarle explorar, por peligroso o cualquier otro motivo, se lo tenemos que quitar. Esto tan simple, puede hacerse de muchas maneras, algunas más respetuosas que otras. Yo intento retirar el objeto con delicadeza y ante su frustración decirle “Sé que estabas viendo esto, pero es peligroso y no puedo dejar que lo cojas. Entiendo que estés enfadada, parecía que te gustaba mucho” O algo parecido. No se trata de eliminar los límites, pero sí de ponerlos con respeto y validando sus sentimientos.

 

Estos han sido los pilares fundamentales en mi primer año como madre. Cada familia le da importancia a unas cuestiones. ¿Me cuentas cuales son las vuestras? ¿Coincidimos en algo?

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10 Comentarios en “Aplicando Montessori en casa. Nuestra experiencia de 0 a 12 meses.

  • Elisabeth

    Estoy muy de acuerdo contigo..mi bebé nació de 35 semanas y estuvimos un mes entero en el hospital..cuando llegamos a casa dormí con él encima los primeros seis meses….no me quería separar de él :-)’..te quería consultar….ya usa H la Torre de aprendizaje…se la quiero coger a joel pero cuando se suelte a andar…no se si sería interesante tenerla antes…felicidades por tu blog

    • mamissori Autor

      Gracias Elisabeth. Es tan duro no poder tener ese contacto al principio, que cómo no vamos a recuperar luego el tiempo. Por ellos y por nosotras. H la usa, pero sólo para observar y trastear un poco. Puede usarse desde que se mantienen en pie, aunque sea con apoyo, pero le darán más y mejor uso más adelante. Si la tienes antes bien, pero no es imprescindible, puedes esperar un poco también 😉

  • Eva

    Hola!

    Mi pequeña esta a punto de cumplir 1 año y me asaltan las dudas de que le pueden regalar adecuado a esta nueva etapa. Me podrías recomendar juguetes del estilo Montessori.

    Un millón de gracias y enhorabuena por el blog.
    Eva

    • mamissori Autor

      Hola Eva, con H ha triunfado un circuito de bolas, puedes verlo en mi instagram 😉 Los juguetes de arrastre o empuje también suelen gustarles en cuanto se sueltan a andar. Libros de imágenes reales o cuentos cortos con rimas o cantados, la colección “de la cuna a la luna” de kalandraka es un éxito asegurado. Los juegos de bolas para picar con un martillo…Son las cosas que se me han venido a la cabeza. Espero que te ayude 🙂 Un saludo, y gracias por leerme